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viernes, 3 de agosto de 2012

Cómo hackear un Prius, un Lexus LFA o un Mercedes Clase C. (Niños, ¡no intentéis esto en vuestros coches!)

Codigos-Coches

Esto es un poco como los códigos para hacer trampas en los videojuegos pulsando «Arriba-Arriba-Abajo-Fuego mientras mantienes apretado Start con A y B a la vez»… Lo han publicado en Wired con el curioso título Prepare for Liftoff With Automotive Cheat Codes. El primero de los trucos / «características poco conocidas» sirve para poner en «modo lanzamiento» a un Lexus LFA y que salga disparado al acelerar a máxima potencia – el concepto mola, tal y como demuestran los de Top Gear en sus programas al hacer las pruebas; es relativamente habitual en los superdeportivos de hoy en día.

Los otros dos trucos son uno para desactivar el molesto e histérico ruidito beep, beep, beep de la marcha atrás de los Toyota Prius, y otro para acceder a la pantalla de diagnóstico del dinamómetro de los Mercedes-Benz Clase C. [Nota: tal y como está publicado ahora mismo en Wired los trucos 2 y 3 tienen el texto mal, intercambiados por error].

Ahora bien: como la mayor parte de estos «trucos» activan y desactivan sistemas casi vitales para la conducción segura, como el control de estabilidad ESP o el acelerador, lo que recomiendan es sencillamente no probarlos – aunque también dicen que algunos vienen explicados en el manual. ¿Manual? Si, eso que nadie se lee cuando compra un coche, a menos que sea alguien rematadamente geek.

Así que ya sabéis: si sois los afortunados propietarios de uno de estos ordenadores con ruedas también llamados «coches modernos» podéis hackearlos un poco, pero quedáis advertidos, niños.

Bonus: Para los fans de los Prius, aquí van algunos trucos más: Pantalla de diagnóstico y Diagnósitico del Aire Acondicionado. [Nota: este tipo de cosas a veces funcionan en unos modelos pero no en otros, así que…]


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lunes, 30 de julio de 2012

Los coches autónomos como reto para las ciudades del futuro

Googlecar

Este artículo se publicó originalmente en Cooking Ideas, un blog de Vodafone donde colaboramos semanalmente con el objetivo de crear historias que «alimenten la mente de ideas».Desde hace tiempo un equipo de privilegiados ingenieros trabaja en Google en el coche autónomo sin conductor. Es un proyecto sin duda apasionante en en el que se combinan las últimas tecnologías con una serie de retos y problemas que también se escapan del ámbito de la pura ingeniería. Y que está planteando más preguntas que respuestas.El coche en sí es muy interesante, y se ha escrito a fondo en diversos sitios sobre él: cuenta con diversos tipos de radares y sensores, varias videocámaras, un aparatoso pero práctico LIDAR (una especie de sónar láser que gira sobre el techo) y naturalmente mecanismos y hackeos diversos para manejar el volante, los pedales y –cómo no– toda la inteligencia artificial del sistema.Pero, aparte de todos estos impresionantes aspectos, en la realidad de todo proyecto llega en el momento en que «hay que poner el invento en la calle». Y es aquí donde surgen los primeros problemas: ¿puede un coche viajar sin conductor legalmente por las calles y las carreteras? ¿qué normativa legal se aplica? Y, más allá del caso puntual, ¿cambiarán esas leyes y normas de tráfico en el futuro para que los coches sin conductor puedan ser una realidad?La cuestión no es baladí: ¿quién no ha visto alguna vez un Segway? En todo el hype previo al lanzamiento se habló de que era «un invento tan revolucionario que habría que reescribir las leyes, modificar las ciudades e incluso cambiar la planificación urbana para el futuro». Quizá tan solo los coches voladores implicarían una necesidad de cambio tan radical.Pasaron los años y resultó que el Segway no modificó gran cosa: dependiendo de las normas de unas ciudades y otras eran tratados como bicicletas, patinetes, motocicletas, vehículos de recreo o cualquier otra chisme parecido. Les obligaban a circular a veces por la acera, a veces por la calzada, a veces sólo en recintos cerrados… Su hueco parece seguir siendo un limbo legal en muchos sitios.Imaginemos ahora las implicaciones de un coche tradicional sin conductor, comenzando por los más evidentes: si hay un accidente, ¿quién es el responsable? ¿Puede considerarse que un vehículo sin conductor tenía razón o preferencia en un conflicto de tráfico? ¿Habría alguna compañía aseguradora que se arriesgara a vender una póliza para un vehículo así?Irónicamente, muchos de los que discuten sobre todo esto olvidan que, aunque todavía estén en su más tierna infancia, llegará un punto en el que estos vehículos serán más seguros que los vehículos con conductor. No es fácil entender que incluso hoy en día podrían ya serlo: el coche autónomo de Google ha conducido en pruebas reales miles y miles de kilómetros sin accidentes. En la actualidad, muchos accidentes debidos a fatiga, al consumo de alcohol o a despistes por ir hablando o escribiendo SMSs podrían evitarse con estos coches, al menos en una buena parte de trayectos.Pero la cosa se complica si se va un poco más allá… Imaginemos esas situaciones en que los coches presentan defectos y los propietarios denuncian a los fabricantes. Si un coche autónomo provoca un accidente, ¿podría el propietario demandar al fabricante por funcionamiento defectuoso? Si el error se debiera a un fallo de programación, ¿estaría el código abierto para que cualquiera pudiera examinarlo? Y si alguien ha hackeado la programación del coche para mejorarlo y eso hace que por desgracia se estampe, ¿asumirán las desgracias el hacker, la aseguradora o el fabricante?El problema no es muy distinto al de otros sistemas en los que los ordenadores controlan todos o casi todos los procesos de aparatos «potencialmente peligrosos». Los grandes aviones, por ejemplo, fueron calificados hace poco como «gigantescos mecanismos conectados a un ordenador que básicamente lo hace… todo», y aterrizan cada día con cientos de pasajeros a bordo sin mayores problemas en aeropuertos de todo el mundo.En la situación actual, es probable que Google tenga tantos o más abogados que ingenieros trabajando para analizar los problemas de unas leyes «creadas a medida de los vehículos conducidos por humanos» para que evolucionen al siguiente paso. El año pasado se dijo que Nevada podría ser el primer estado norteamaricano que permitiera este tipo de vehículos, si bien las noticias eran «un tanto exageradas» y a día de hoy no se puede circular por Las Vegas en un Google Car – algo sin duda quedaría muy turístico y extravagante.Al igual que sucede con otro tipo de automatismos, robots y sistemas «potencialmente peligrosos», el resultado es un difícil equilibro entre conveniencia y seguridad, de leyes que han de ser precisas pero abiertas a la constante evolución de nuestro mundo. Lo mejor sería conducir todo ello a lo que suele resultar más práctico: usar el sentido común, sin frenar la innovación pero sin tampoco poner en riesgo a la población.

{Foto: Google Robocar Racetrack Ride (CC) Steve Jurvetson @ Flickr}


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domingo, 29 de julio de 2012

Coches que conducen solos circulando por las carreteras de Barcelona

El video muestra por primera vez la tecnología SARTRE (Safe Road Trains for the Environment) de vehículos capaces de circular sin conductor, o sin necesidad de que estos intervengan en la conducción, probado en carreteras abiertas y en condiciones de tráfico real.El convoy formado por tres turismos (Volvo XC60, Volvo V60 y Volvo S60) más un camión Volvo a la cabeza recorrió 200 km a una media de 85 km/h por carreteras de Barcelona. La tecnología utilizada incluye, además de un sofisticado software, mecanismos para automatización del vehículo, cámaras, radares y sensores láser.El vídeo está en inglés, pero se activar la transcripción / traducción de audio –que no es perfecta pero ayuda.

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sábado, 30 de junio de 2012

Coches que conducen solos circulando por las carreteras de Barcelona

El video muestra por primera vez la tecnología SARTRE (Safe Road Trains for the Environment) de vehículos capaces de circular sin conductor, o sin necesidad de que estos intervengan en la conducción, probado en carreteras abiertas y en condiciones de tráfico real.El convoy formado por tres turismos (Volvo XC60, Volvo V60 y Volvo S60) más un camión Volvo a la cabeza recorrió 200 km a una media de 85 km/h por carreteras de Barcelona. La tecnología utilizada incluye, además de un sofisticado software, mecanismos para automatización del vehículo, cámaras, radares y sensores láser.El vídeo está en inglés, pero se activar la transcripción / traducción de audio –que no es perfecta pero ayuda.

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